Diossssssssss, qué haría yo sin él. :-)
Aparte de las ventajas en momentos críticos (lo busco, carajo, en 5 minutos dá tiempo: aquí) están las ventajas del día a día, como cambiar una bombilla, y controles rápidos de esos que no tenemos ni idea, o que notamos un ruidillo, o lo que sea que nos pase. “Echale un vistacillo”, y nos quedamos tranquilos. :-) Eso no hay dinero que lo pague, porque además por esos vistazos rápidos nunca me cobra…
Bueno, pues aunque lo haga siempre, no me acostumbro. Y es que basta con pedir la cita para la ITV, y decirselo, para que la apunte en su agenda, y me diga las palabras mágicas. “No te preocupes”.
Como siempre, el “día D” bastará con que vaya al taller a la hora de ir a trabajar, le recoja, le lleve a mi fábrica, él se vuelve con el coche, hace la magia, y a la hora de marchar le doy un toque y me viene a recojer. Luego me deja en casa y sigue trabajando, y a la hora me lleva el coche a pasar la ITV. Cuando está listo me avisa, yo lo recojo, y al día siguiente me paso a pagar.
Immmmmprescindible. :-) Qué sería de mí.
Publicado por david en Miércoles, 11 Julio 2007 at 12:57 am
Amigo, amigo, tu mecánico, Manolo, que es el mio es un tio grande, y que siempre esta cuando lo necesitas, no hace poco todavía me pase a que me cambiara una bombila fundida, y por su puesto, lo hizo y sin cobrar, un detalle que lo dice todo de su persona. Sabes escojer Ramma, jeje