En mi opinión, actualmente lo mejor de mis blogs y sobre todo del principal, ocurre en sus contadisimos comentarios. Eso es así supongo porque como los blogs los escribo yo, no percibo exactamente su valor. Y sin embargo sí percibo el valor de los comentarios, que no son míos. Los comentarios permiten aclarar dudas sobre lo escrito, y permiten encuadrarlo y refinarlo, cuando es necesario. El caso es que dejan cada perla algo así como “terminada”.
En mi ya larga vida de creador de blogs, nunca he tenido muchos comentarios. Y supongo que para ésto hay muchas y variadas razones. Nunca me importó realmente tener comentarios o no, quizá porque aunque no haya demasiados, alguno hay y con eso me basta. Pero es cierto que en el caso de mis blogs, los comentarios suelen mejorar lo que yo digo.
También me ocurre que, al comentar algunas cosillas en otros blogs que leo, desarrollo mucho lo que pongo, y tiendo a dejar por ahí desperdigados muchos posts en potencia. Y eso que tampoco soy de comentar demasiado (ni de leer demasiado, para que engañar) Mi top-10 es de lectura diaria, pero en general son blogs que no actualizan a diario ni mucho menos, y no siempre me sumerjo en los blogs de los comentaristas (algo que hago para salir puntualmente de mi top-10, para buscar mundos interesantes fuera). El caso es que no abundan mis comentarios.